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Consejería de Educación. Junta de Extremadura

2º Taller de Robótica Intergeneracional: cuando el liderazgo nace en el alumnado

El pasado jueves celebramos en el centro la segunda edición de nuestro Taller de Robótica Intergeneracional, y hoy queremos contar cómo se ha ido forjando desde dentro. Porque lo que se vio ese día fue solo la punta del iceberg. Detrás hubo organización, compromiso, creatividad y, sobre todo, muchísimo liderazgo por parte del alumnado.

Este año el taller ha crecido. Se mantienen como eje vertebrador los tres alumnos con altas capacidades que ya lideraron la primera edición (de primero, cuarto y sexto), pero en esta ocasión se han sumado siete compañeros más de distintos cursos. No fueron elegidos al azar: los propios líderes pensaron en alumnado capaz, responsable y comprometido. Así se incorporaron otra alumna de primero, un alumno de tercero, otro de cuarto, dos alumnas de quinto y dos de sexto.

Desde el primer momento quedó claro el enfoque: el docente organiza, pero no enseña. Son ellos quienes forman, explican, corrigen y acompañan.

En la primera sesión, las alumnas de primero diseñaron y prepararon nuevos tapetes para Bee-Bot, recortando y creando los cuadrantes. Mientras tanto, la alumna de sexto con altas capacidades enseñaba a sus compañeras de quinto y sexto a programar con micro:bit, ya que este año el taller estaría dividido en distintos niveles.

En paralelo, el alumno de cuarto experto en Matatalab formaba al compañero de cuarto y al de tercero, explicándoles funcionamiento, posibilidades y retos.

En una segunda sesión, la alumna de primero con altas capacidades enseñó a su compañera cómo programar Bee-Bot y cómo diseñar recorridos más complejos. El nuevo tapete ya estaba listo. Las alumnas de quinto y sexto empezaron a practicar con micro:bit afinando programas, mientras el equipo de Matatalab seguía creando secuencias, siempre bajo la supervisión del alumno líder de cuarto.

En la tercera sesión llegó una novedad importante: Talebot, cedido por el CPR de Brozas. La encargada sería la alumna de primero con altas capacidades. Bastó una breve explicación para que entendiera el funcionamiento, ya que comparte base con Bee-Bot, aunque ofrece más posibilidades interactivas.

Más adelante conseguimos un segundo Matatalab gracias a la cesión del CEIP Nuestra Señora (Carmonita). Esto permitió diferenciar niveles:

  • Un Matatalab básico-medio, dirigido por el alumnado en formación.
  • Un Matatalab avanzado, liderado por el alumno de cuarto con altas capacidades.

La preparación no fue solo técnica. La alumna de primero con altas capacidades propuso diseñar entradas personalizadas para las familias. Las creó, se hicieron copias y entre las compañeras las recortaron.

Cada equipo elaboró también su propio cartel, como si fueran pequeños stands de feria tecnológica. Se afinaban programas, ejemplos y retos. Una de las alumnas de sexto quiso incorporar una actividad inspirada en el taller que realizamos en la Agencia Espacial Europea, simulando un eclipse solar con micro:bit. Lo adaptó y lo incluyó en su estación.

La sesión previa fue un auténtico simulacro. Dividimos el espacio en siete estaciones:

  • Bee-Bot
  • Talebot
  • Matatalab nivel fácil-medio
  • Matatalab avanzado
  • Micro:bit nivel básico
  • Micro:bit nivel medio
  • Micro:bit nivel avanzado

Cada responsable explicaba mientras el resto hacía de “familia”. Se hacían preguntas, proponían retos y ajustaban tiempos. Fue exigente, pero necesario.

El día del taller la organización fue impecable, y diseñada por ellos mismos:

  • Dos alumnos en la puerta principal pasando lista y entregando las entradas.
  • Cuatro acompañando a las familias al comedor.
  • Dos comprobando entradas en el acceso, como en un cine.
  • Dos organizando la colocación dentro de la sala.

Todo fluía. Sin improvisaciones. Sin depender del adulto.

Tras una breve presentación, las familias se dividieron en grupos de tres o cuatro y comenzaron la rotación por estaciones. En cada una recibían explicación y realizaban pequeños retos prácticos.

La sensación final fue clara: las familias salieron encantadas. Se les hizo corto. Se sorprendieron del nivel de autonomía, del dominio técnico y de la seguridad con la que explicaban.

Como reconocimiento, el centro entregó a cada participante un certificado de participación. Cerramos la jornada con un desayuno compartido con familias y docentes del programa Muévete 20026.

Esta segunda edición no solo ha consolidado el taller. Ha demostrado que cuando el alumnado lidera de verdad, la motivación, la responsabilidad y el aprendizaje se multiplican.

Desde el CEIP San Andrés, agradecemos a las familias por participar y apoyar este tipo de iniciativas.

Excursión al Bosque de Tó para cerrar la Semana de Extremadura

Hoy hemos puesto el broche final a nuestra Semana de Extremadura con una excursión muy especial de todo el colegio al Bosque de Tó, un entorno natural mágico que ha sido el escenario perfecto para cerrar estos días tan intensos.

Nada más llegar, cada grupo fue recibido por un druida o por una pequeña brujita del bosque, perfectamente caracterizados, que guiaron al alumnado a lo largo de un recorrido lleno de historia, mitos y leyendas de nuestra tierra. A través de los diferentes monumentos y espacios dedicados a estas historias tradicionales de Extremadura, los niños y niñas fueron descubriendo personajes y relatos con una puesta en escena cuidada y muy llamativa. La ambientación, la interpretación y el entorno hicieron que la experiencia fuera completamente inmersiva.

El alumnado disfrutó muchísimo. Se notaba en sus caras, en sus preguntas, en su forma de escuchar y participar. No era solo una excursión: era aprender viviendo la cultura de nuestra comunidad en primera persona.

Después del recorrido, compartimos una merienda al aire libre, disfrutando de la naturaleza y del tiempo juntos, algo que siempre suma y fortalece la convivencia entre todos los cursos.

Para terminar la jornada, el alumnado participó en distintos talleres adaptados a cada edad: tiro con arco, bailes, colchonetas e incluso juegos tradicionales que conectan con nuestras raíces. Actividad, movimiento, risas y compañerismo para cerrar el día como se merecía.

Sin duda, ha sido un broche de oro para una semana espectacular en nuestro centro. Una forma perfecta de celebrar lo que somos, de dónde venimos y de seguir construyendo juntos identidad, cultura y comunidad.

Extremadura se baila, se siente… y se vive

Seguimos celebrando con intensidad nuestro tercer día de la Semana de Extremadura, y hoy el patio del cole se ha llenado de música, color y muchísima emoción.

Hemos tenido el privilegio de contar con la visita y actuación del grupo de folklore local Rocamador, que nos ha regalado un espectáculo cargado de tradición y sentimiento. Verlos en directo ha sido un auténtico lujo para toda la comunidad educativa.

Pero la cosa no se ha quedado ahí.

La etapa de Educación Infantil nos ha emocionado con sus bailes regionales, preparados con ilusión y muchas ganas. Además, el grupo de baile folclórico infantil también ha demostrado que nuestras tradiciones tienen un futuro más que asegurado.

Mención especial merece nuestra profe Rocío, que esta vez no se ha quedado mirando. Se ha animado a bailar y ha dejado claro que lo suyo no es solo enseñar… sino también sentir y vivir el folklore con pasión y experiencia.

Las familias han podido acompañarnos y disfrutar del espectáculo en directo, lo que ha hecho que el ambiente fuera aún más especial. Y para poner el broche perfecto, muchos niños y niñas de todos los cursos han venido vestidos con los trajes regionales típicos, llenando el centro de identidad, orgullo y raíces.

Sabores de nuestra tierra para seguir cuidándonos

Seguimos avanzando en el Programa de Educación para la Salud frente a la obesidad infantil y juvenil, y además lo hemos hecho dentro de nuestro tercer día de la Semana de Extremadura. Una combinación perfecta: salud y tradición de la mano.

En esta ocasión, gracias a la colaboración de la Asociación de Mayores, el AMPA y el Ayuntamiento de Almaraz, hemos disfrutado de una degustación de productos típicos extremeños que forman parte de nuestra identidad cultural.

El alumnado ha podido probar unas deliciosas floretas con miel y unas riquísimas migas extremeñas, elaboradas con el cariño y la experiencia de quienes mejor conocen nuestras tradiciones. Más que una simple degustación, ha sido un encuentro entre generaciones, un momento para compartir cultura, historia y raíces.

Porque educar en hábitos saludables también implica conocer lo que somos, valorar nuestros productos locales y entender que la alimentación forma parte de nuestra cultura.

Jornada de salud, tradición y compromiso con el entorno

Aprovechando nuestro 2º día en la semana de Extremadura, hoy hemos vivido en el centro una jornada muy especial dentro del Programa de Educación para la Salud frente a la obesidad infantil y juvenil.

Desde el área de Educación Física, nuestro compañero Juan ha organizado una actividad completa que ha unido alimentación saludable, aprendizaje en el entorno y conciencia medioambiental. Y cuando se hacen las cosas así… se nota.

La mañana ha comenzado con un desayuno saludable en el que han participado todos los cursos del centro. Gracias a la organización y la gran ayuda de nuestro AMPA, el alumnado ha disfrutado de una deliciosa tostada con aceite de oliva virgen extra y tomate natural triturado.

Durante el desayuno, Juan, ha explicado en qué consiste el etiquetado nutricional, en donde se han explicado los diferentes elementos que lo componen: calorías, grasas, hidratos de carbono (azúcares), proteínas y sales principalmente, su papel en la prevención de enfermedades y su importancia dentro de la dieta mediterránea. No se trataba solo de comer, sino de entender por qué lo que comemos importa.

Después, hemos realizado una ruta a pie por el entorno natural cercano, con parada en un olivar, acompañados por 2 miembros del Orchidaryum. Allí, el propietario del olivar —vecino del pueblo— nos ha explicado de primera mano cómo se recolecta la aceituna, cuáles son sus procesos hasta convertirse en aceite y por qué este producto es uno de los grandes tesoros de nuestra tierra.

El alumnado ha podido ver, preguntar y comprender todo el proceso directamente en el entorno real. Aprender así deja huella.

Pero la jornada no se ha quedado ahí. Durante el trayecto hasta el olivar, todos los cursos han ido recogiendo los residuos que encontraban por el camino, utilizando pinzas y guantes. Una pequeña acción que dice mucho.

Porque educar en salud también es educar en respeto y cuidado del entorno.