
El árbol del tiempo: observamos la meteorología cada día en Infantil de 3 años
El alumnado de Educación Infantil de 3 años del CEIP San Andrés continúa acercándose al mundo de la meteorología a través de actividades diarias y significativas integradas dentro del proyecto Meteoescuela del centro.
En esta ocasión, los niños y niñas han trabajado con “El árbol del tiempo”, una propuesta basada en la observación diaria del entorno y en la creación de rutinas relacionadas con el tiempo atmosférico, favoreciendo el aprendizaje desde la experiencia y la participación activa.
La actividad comenzó con la elaboración en el aula de un gran árbol que representa los distintos meses del año. En sus ramas se colocaron hojas correspondientes a cada uno de los días lectivos, convirtiéndose así en un gran registro visual del tiempo atmosférico vivido durante los meses de febrero, marzo, abril y mayo.
Cada mañana, durante la asamblea, el alumnado dedicaba unos minutos a observar el tiempo que hacía ese día y comentar los diferentes fenómenos meteorológicos presentes en el entorno. Como parte de la rutina diaria, se recitaba conjuntamente la poesía “Ventanita de mi clase”, se cambiaban los símbolos meteorológicos de la ventana del aula y el responsable del día coloreaba la hoja correspondiente del árbol utilizando un código de colores previamente establecido.
A través de colores como el verde para la lluvia, el gris para el cielo nublado, el rojo para el viento o el azul claro para la nieve, los niños y niñas fueron aprendiendo a identificar y diferenciar distintos fenómenos meteorológicos de una forma visual, manipulativa y adaptada a su edad.
Además de trabajar conceptos relacionados con el tiempo atmosférico, esta propuesta ha permitido desarrollar la atención, la expresión oral, la participación en la asamblea y las primeras nociones relacionadas con el paso del tiempo y los meses del año.
La actividad se ha desarrollado mediante metodologías activas basadas en rutinas diarias, observación directa del entorno, aprendizaje significativo y espacios de diálogo y reflexión dentro del aula. Todo ello ha favorecido que el alumnado interiorice progresivamente hábitos de observación y análisis del entorno desde edades tempranas.
Aunque surgieron algunas dificultades iniciales relacionadas con la diferenciación entre ciertos fenómenos meteorológicos y el recuerdo del código de colores, la repetición diaria de la rutina permitió consolidar poco a poco los aprendizajes y favorecer una mayor autonomía por parte del alumnado.
Para el desarrollo de esta propuesta, el profesorado elaboró previamente el árbol del tiempo, las hojas correspondientes a cada día, la ventana meteorológica y todos los elementos visuales necesarios para adaptar la actividad al nivel de Educación Infantil.
Con este tipo de experiencias, el proyecto Meteoescuela sigue acercando la ciencia y la observación meteorológica al alumnado desde una perspectiva cercana, manipulativa y muy motivadora.