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El alumnado de 1º de Primaria registra el clima con “El árbol del tiempo”

El alumnado de 1º de Educación Primaria del CEIP San Andrés continúa acercándose al mundo de la meteorología a través de “El árbol del tiempo”, una actividad diaria integrada dentro del proyecto Meteoescuela del centro que permite aprender observando directamente el entorno y registrando los cambios atmosféricos de manera visual y significativa.

Cada mañana, al comenzar la jornada escolar, los niños y niñas dedican unos minutos a observar el tiempo atmosférico. Para ello, salen al patio o miran desde la ventana del aula para identificar si hace sol, está nublado, llueve o hace viento. Además, utilizan el termómetro de mercurio situado en la entrada principal del centro o consultan la pantalla de la estación meteorológica para conocer la temperatura y relacionarla con la sensación térmica del día.

Tras la observación, el alumnado registra la información en “El árbol del tiempo”, utilizando códigos de colores y elementos visuales que representan los distintos fenómenos meteorológicos. Gracias a esta rutina, los niños y niñas comienzan a comprender el paso del tiempo, las diferencias entre las estaciones y la importancia de la observación sistemática en el estudio del clima.

La actividad también favorece la iniciación en la recogida de datos y en la interpretación de representaciones gráficas sencillas. Poco a poco, el alumnado aprende a analizar visualmente la información registrada y a extraer conclusiones básicas, por ejemplo identificando qué fenómenos atmosféricos han predominado durante una semana o un mes determinado.

Además, esta propuesta permite integrar contenidos de diferentes áreas del currículo. Desde Matemáticas, trabajan el conteo y la interpretación de datos; desde Lengua, amplían el vocabulario relacionado con el tiempo y las estaciones; y desde Ciencias de la Naturaleza, comprenden mejor los fenómenos meteorológicos y los cambios del entorno.

La metodología utilizada se basa principalmente en el aprendizaje vivencial y sensorial, ya que la observación parte siempre de experiencias reales y cercanas. También destaca la importancia de la rutina diaria, que ayuda al alumnado a estructurar el tiempo y comprender la necesidad de constancia en el trabajo científico. A ello se suma el uso de códigos simbólicos y visuales que facilitan el desarrollo del pensamiento lógico y estadístico desde edades tempranas.

La actividad se encuentra directamente relacionada con el proyecto Meteoescuela, ya que fomenta la observación, el registro y la interpretación del clima a partir de experiencias reales y cotidianas, acercando la meteorología al alumnado de una manera práctica y motivadora.

Para su puesta en marcha, el profesorado preparó previamente la cartelería, el rincón de la rutina meteorológica y todos los materiales necesarios para el registro diario. A lo largo del curso, esta actividad se ha convertido en una parte esencial de la vida del aula, dedicando aproximadamente 10 minutos diarios y superando las 20 horas de trabajo acumulado.

Gracias a propuestas como esta, el alumnado desarrolla hábitos de observación, curiosidad científica y conciencia sobre el entorno natural mientras aprende de forma activa, participativa y muy cercana a su realidad diaria

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